Río Pove/ Foto: Daniela Pinel

Por Santo Domingo de los Tsáchilas pasa El Pove, uno de los ríos más importantes de la región, que ha visto nacer y crecer esta ciudad. Actualmente, el afluente es visible solo en ciertos sectores. Sus aguas han perdido el color transparente y se han convertido en el destino de botellas plásticas, ropa rota, animales muertos, desechos de comida y aguas servidas que se mezclan con el caudal.

Por  la parte posterior de la Unidad Educativa Kasama, en el sector de la vía Quito, El Pove se ha convertido en un pequeño hilo de agua. Emana un olor  nauseabundo, este es un claro ejemplo de lo que las personas le están haciendo a los ríos. La basura se acumula en las orillas y son enredadas  entre las plantas. Se puede observar como iguanas y tortugas están expuestas a las aguas contaminadas.

Recorriendo la  ciudad se puede  observar como existen quebradas cubiertas de maleza en donde el  agua de El Pove aun recorre, lo único  que le da vida son las diversas especies que sobreviven en ese espacio  contaminado. Los niños juegan y algunos aún se  bañan en estas aguas turbias. Desafiando el riesgo que corren al contagiarse de alguna enfermedad.

Los moradores de la Cooperativa Gran Colombia recuerdan a El Pove como uno de los ríos más emblemáticos de la ciudad. Años atrás, las mujeres lavaban la ropa en el estero y cogían agua para preparar la comida. También se veía a niños y adultos bañarse, en ese entonces sus aguas eran cristalinas. aunque no era un rio muy hondo ni muy caudaloso era útil para satisfacer las necesidades de las familias.

Con el pasar de los años Santo Domingo, según datos del INEC ha ido creciendo aproximadamente un 3,9% anualmente en su población. La ventaja de esta ciudad es que sus tierras han sido fértiles para un buen cultivo y tiene alrededor de 31 ríos  que sirven para riego de cultivos. La ganadería es uno de las fuentes de trabajo de las familias santodomingueñas, es esta una de las razones del porqué hoy en día se observa un río Pove extremadamente contaminado.

Para Don Mirno, como lo conocen en la Santa Martha, las aguas del Pobe han sido contaminadas a partir de que empezó la ganadería y la crianza de aves de corral en Santo Domingo. este es el primer paso que causó este desastre, porque empezaron a llegar desperdicios de estas actividades haciendo que poco a poco las familias dejaran de utilizar las fuentes de agua cercanas a sus hogares.

Recorriendo las calles Galápagos y Río Toachi, en el sector antes denominado “las lavanderías”, se puede observar un paisaje armonioso y un lugar digno de visitar. Años atrás existían unas lavanderías públicas con un caudal del río Pove el cual era vital para decenas de mujeres que se acercaban al lugar para cumplir con la labor de lavar la ropa, pero esto solo quedará en la memoria de los habitantes que han vivido desde ese entonces.

Las autoridades se han visto en la obligación de desarrollar distintas obras para obtener agua de fuentes  de ríos más lejanas ya que El Pove fue uno de los primeros ríos en dejar de ser útil para el consumo humano. El crecimiento urbano ha sepultado en su gran mayoría el recorrido  de este rio que día a día  sus aguas se iban haciendo más turbias y llenas de desperdicios de todo tipo.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos  (INEC), el GAD Municipal de Santo Domingo ha invertido alrededor de 20 millones de dólares en la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales que  permite la descontaminación del agua generada en la ciudad, para devolverla limpia a sus cauces naturales. Este proyecto incluye la recuperación de los ríos Pove y Code que eran utilizados como alcantarillas abiertas que cruzan la ciudad.

Por Santo Domingo de los Tsáchilas pasa El Pove, uno de los ríos más importantes de la región, que ha visto nacer y crecer esta ciudad. Actualmente, el afluente es visible solo en ciertos sectores. Sus aguas han perdido el color transparente y se han convertido en el destino de botellas plásticas, ropa rota, animales muertos, desechos de comida y aguas servidas que se mezclan con el caudal.

Por  la parte posterior de la Unidad Educativa Kasama, en el sector de la vía Quito, El Pove se ha convertido en un pequeño hilo de agua. Emana un olor  nauseabundo, este es un claro ejemplo de lo que las personas le están haciendo a los ríos. La basura se acumula en las orillas y son enredadas  entre las plantas. Se puede observar como iguanas y tortugas están expuestas a las aguas contaminadas.

Recorriendo la  ciudad se puede  observar como existen quebradas cubiertas de maleza en donde el  agua de El Pove aun recorre, lo único  que le da vida son las diversas especies que sobreviven en ese espacio  contaminado. Los niños juegan y algunos aún se  bañan en estas aguas turbias. Desafiando el riesgo que corren al contagiarse de alguna enfermedad.

Los moradores de la Cooperativa Gran Colombia recuerdan a El Pove como uno de los ríos más emblemáticos de la ciudad. Años atrás, las mujeres lavaban la ropa en el estero y cogían agua para preparar la comida. También se veía a niños y adultos bañarse, en ese entonces sus aguas eran cristalinas. aunque no era un rio muy hondo ni muy caudaloso era útil para satisfacer las necesidades de las familias.

Con el pasar de los años Santo Domingo, según datos del INEC ha ido creciendo aproximadamente un 3,9% anualmente en su población. La ventaja de esta ciudad es que sus tierras han sido fértiles para un buen cultivo y tiene alrededor de 31 ríos  que sirven para riego de cultivos. La ganadería es uno de las fuentes de trabajo de las familias santodomingueñas, es esta una de las razones del porqué hoy en día se observa un río Pove extremadamente contaminado.

Para Don Mirno, como lo conocen en la Santa Martha, las aguas del Pobe han sido contaminadas a partir de que empezó la ganadería y la crianza de aves de corral en Santo Domingo. este es el primer paso que causó este desastre, porque empezaron a llegar desperdicios de estas actividades haciendo que poco a poco las familias dejaran de utilizar las fuentes de agua cercanas a sus hogares.

Recorriendo las calles Galápagos y Río Toachi, en el sector antes denominado “las lavanderías”, se puede observar un paisaje armonioso y un lugar digno de visitar. Años atrás existían unas lavanderías públicas con un caudal del río Pove el cual era vital para decenas de mujeres que se acercaban al lugar para cumplir con la labor de lavar la ropa, pero esto solo quedará en la memoria de los habitantes que han vivido desde ese entonces.

Las autoridades se han visto en la obligación de desarrollar distintas obras para obtener agua de fuentes  de ríos más lejanas ya que El Pove fue uno de los primeros ríos en dejar de ser útil para el consumo humano. El crecimiento urbano ha sepultado en su gran mayoría el recorrido  de este rio que día a día  sus aguas se iban haciendo más turbias y llenas de desperdicios de todo tipo.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos  (INEC), el GAD Municipal de Santo Domingo ha invertido alrededor de 20 millones de dólares en la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales que  permite la descontaminación del agua generada en la ciudad, para devolverla limpia a sus cauces naturales. Este proyecto incluye la recuperación de los ríos Pove y Code que eran utilizados como alcantarillas abiertas que cruzan la ciudad.

Cada vez que recorra  las calles deténgase un momento y reflexione del mal que le hemos venido haciendo a la naturaleza y de cuantos ríos han quedado debajo del asfaltado por el actuar de los seres humanos. En mi memoria queda la imagen de un río que lucha por vivir y de un pueblo que lo ignora y no hace nada por salvarlo.

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Por depinelb