Me conocen en el barrio  como Kalica “desde peladito”.

Es un día nublado, son casi las nueve de la noche. Un joven de 33 años al escuchar la bocina del carro sale a precipitada carrera, su voz media molesta anuncia que está listo para hablar de su adicción a las drogas. Carlos Tonato quien vive con sus padres y un hermano en la cooperativa San Juan de Río verde en la ciudad de Santo Domingo de los Tsáchilas. Ha probado varias drogas, como la marihuana, la H, la pasta de cocaína y con esta última se ha quedado hasta ahora.

Su niñez fue muy dura. Su situación económica no era buena, sus padres tenían que trabajar en otras ciudades. Pasaba días solo, comía cuando mi tía me regalaba algo. “Levantarme todas las mañanas para ir a la escuela era un infierno, no quería soltar la cobija”, con una carcajada dice “no sé cómo pase la escuela”. Al entrar al colegio todo fue distinto, faltaba cuando quería, “como no había quien me controle, no importaba”.

Integre un grupo “así, para hacer cosas buenas” pero luego todo se fue de las manos. Carlos comenta que poco a poco se unieron chicos de otros barrios y empezó a cambiar el grupo, se empezó a delinquir. En esta organización se sentía importante y con el pasar del tiempo comenzó hacer cosas ilegales como robar, drogarse, vender a chicas y en algunas ocasiones hasta matar.

Asombrada, le pregunté el por qué de sus acciones. Bajando un poco la mirada, explica “maté porque me ha mandado mi jefe ya sea porque le deben dinero o por que piden matarlos de una, porque estorban a alguien más”. Ha estado trece veces encarcelado en Guayaquil y en Quito. Lo liberaban al poco tiempo por tener padrinos en la cárcel.

“Estando dentro de la carcel todo era normal para mí, me trataban con respeto porque sabían quién era mi jefe.” ¿Podías consumir drogas dentro de ahí?  “Si podía ahí viven de eso, pero yo no me drogaba porque sabía que me iba a gustar  estar en la cárcel.” Estando privado de libertad sentía que nadie lo quería, porque no lo visitaban excepto su mamá.

¿Por qué te drogas? con una sonrisa finjida respondió “como no voy a consumir, si  eso te hace volar por lo alto”. Afirma también que se arrepiente  de haberse metido en el mundo de la drogadicción. En una ocasión apuñaló a un gran amigo por negarle dinero para adquirir el vicio. “Estando en esta pandilla estuve de “chulo de algunas novias”, ellas como se enamoraban de uno, aceptaban todo y entraban a la prostitución y de ahí no salían a menos que yo quisiera”.

¿Te enamoraste de alguna de ellas? Sí, pero solo de una, ella fue la única por la que pude sentir algo así grande. A ella si la saque de la prostitución y la devolví a los padres. Hasta el día de hoy me llevo con ella y me agradece de haberla sacado de ahí. “En este mundo de las drogas, lo he perdido todo” Relata.

Al estar inmerso en las drogas, ha provocado que sus padres caigan en depresión. Su madre estuvo internada por más de quince días en el hospital, ha causa del comportamiento de su hijo Kalica quien ahora solo vive el momento. No tiene claro su futuro, como un vagabundo en la calle. Su apariencia física refleja lo muy vacío que está. Su ropa no parece ser cambiada a diario y no tener contacto alguno con el agua. No le importa si utiliza ropa sucia o limpia.

“Por el momento me sé  controlar al consumir, pero sé tengo que cambiar por mi bienestar y ahora más que nunca porque recibe la mejor noticia del mundo. Voy hacer papá y creo que es una buena razón para salir de este mundo”.

Por jdromerom