Desde hace varios años, pescadores chinos cruzan el Pacífico para pescar en zonas de las islas Galápagos. Ecuador teme por su biodiversidad. Los chinos afirman que 260 barcos de redes de arrastre “no suponen un riesgo”.

Barcos con redes de arrastre han viajado alrededor de 15.000 kilómetros desde la costa de China hasta las islas Galápagos, que pertenecen a Ecuador. Las islas son muy conocidas por su flora y fauna únicas y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1979.

Hace dos semanas, la Armada del país sudamericano descubrió la flota de alrededor de 260 barcos, que llevaban bandera china. Y no era la primera vez. “Este es el cuarto año consecutivo en que esto sucede. Pescan en esta área que es extremadamente rica en peces debido a la confluencia de las corrientes oceánicas”, apunta Luis Suárez, director de Conservación Internacional Ecuador, una organización no gubernamental comprometida con la preservación de la biodiversidad. 

Expertos de China niegan que exista el peligro de sobrepesca. “Hasta donde yo sé, la sobrepesca no es un problema en la región. En mi opinión, 260 barcos no son motivo de preocupación porque hay grandes poblaciones de peces allí”, afirma Wang Yamin, experto en pesca de la Universidad de Shandong, en China.

Amenaza a la protección de especies en peligro de extinción

César Peñaherrera, investigador marino y director de MigraMar, una red internacional de científicos que estudian especies marinas en el Pacífico oriental, lo ve de manera diferente. “No conocemos las actividades de estas flotas. No sabemos cuánto pescan. Solo sabemos que son una gran cantidad de barcos. Y capturan peces y pulpos que son transportados a otros barcos, que luego los llevan a los puertos. La sobrepesca pone en muy alto riesgo de colapso las poblaciones y los recursos en esta área. Es una situación muy preocupante”.

Y estas preocupaciones no son infundadas. En 2017, la tripulación de un barco chino fue sentenciada en Ecuador a varios años de prisión por capturar ilegalmente tiburones martillo y tiburones sedoso en peligro de extinción. La sopa de aleta de tiburón es un manjar en el este y sureste de Asia.

Falta de regulaciones internacionales

Sin embargo, el derecho internacional limita perseguir las posibles violaciones. “Los barcos chinos pescaron en aguas internacionales, no en la zona económica exclusiva de Ecuador”, Wang dice a DW, algo que las autoridades ecuatorianas también confirman.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), a la que tanto China como Ecuador han adherido, regula que los Estados tienen el derecho exclusivo de los recursos en una zona de 200 millas náuticas (aproximadamente 370 km) frente a sus costas. Más allá de este límite, los Estados no tienen derechos. Por lo tanto, los barcos chinos no están violando el derecho internacional ni los derechos soberanos de Ecuador.

Ampliación de las zonas de protección

Sin embargo, Norman Wray, presidente del Consejo de Gobierno de Galápagos, ve la necesidad de hacer mejoras en este aspecto. “La propia Convención sobre el Derecho del Mar define la necesidad de buscar acuerdos sobre los problemas de protección de especies. Y esto ya se está abordando”, indica a DW. Ecuador se esfuerza por garantizar que la rica biodiversidad del archipiélago se pueda preservar para las generaciones futuras y propone que la zona de protección sea ampliada a 350 millas náuticas. Pero según Wray, se tendrían que aprobar reglas estrictas sobre el control en aguas internacionales.

Wang cree que la zozobra en Ecuador es exagerada por los medios. “En realidad, China no tiene conflictos de interés reales con Ecuador porque Ecuador rara vez pesca en aguas internacionales”, asegura. Asimismo, considera que la sugerencia de una zona económica extendida a 350 millas náuticas para proteger a los peces no tiene sentido. “Ningún país puede ampliar su zona económica así tan fácilmente, existe el derecho internacional”, destaca. Irónicamente, Pekín hace esta misma exigencia en el mar del sur de China, donde reclama áreas marinas que están a varios cientos de kilómetros de su costa.

¿Zona territorial ajena? Pekín construye una isla para una base militar sobre el Gaven Riff, como ya lo ha hecho en Johnson South Reef, Cuateron Reef y el Fiery Cross Reef, territorios marinos en disputa con Filipinas y Vietnam.

Subsidio en lugar de sostenibilidad

Wang explica a DW que los largos viajes de pesqueros chinos se deben a que la demanda del país asiático de productos del mar ha crecido desde hace años con el aumento del poder adquisitivo. Y la flota china de aguas profundas también satisface esta demanda. En 2016, más de 800 barcos de pesca oceánica navegaron bajo la bandera china, según un equipo de investigación estadounidense, que llevó a cabo un estudio sobre la economía de la pesca en aguas profundas para la revista Science Advances.

Las subvenciones del Estado chino pueden estar facilitando la depredación de los mares. Hasta la Asociación de Seguros Mutuales de Pesca de China estima que los subsidios al transporte son muy altos. Esta estrategia de subvenciones favorece la “pesca remota” de China desde la década de 1990, ya que debido a la sobrecapacidad y la sobrepesca, la pesca en las aguas costeras chinas se volvió cada vez menos rentable. De manera que la reacción de China fue el patrocinado gubernamental de la pesca furtiva frente a reservas de otros países.

En junio, China reaccionó a las críticas introduciendo aún insuficientes restricciones: se prohibió la pesca de pulpo en las islas Galápagos de septiembre a noviembre.

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Por lltadeoi