El cambio que  se vive en la actualidad es notable, se ha cambiado la forma de vivir y se ha tenido que acoplar a las nuevas medidas tras la llegada del Covid-19. Es por esto que el mundo del cine no se queda atrás e innova para brindarles a sus cinéfilos, películas de estrenos para que se entretengan.

El boom de los contenidos en streaming y el mercado VoD ha encumbrado a nuevos players en la industria de los contenidos, ha creado nuevas guerras de mercado y ha también modificado el poder de la televisión. Pero además, y transversal a todo esto, ha cambiado por completo cómo accedemos a los contenidos y qué esperamos de ellos.

El streaming dinamitó esas ventanas. Netflix y compañía producen grandes películas, películas que quieren servir a sus usuarios tan pronto como son estrenadas. Sin embargo, para poder participar en las grandes temporadas de premios y llevarse nominaciones y grandes galardones (por ejemplo, los Oscar), necesitan pasar por los cines y estrenarse ahí en exclusiva.

La batalla estaba en cuánto tiempo debían pasar por los cines antes de llegar al streaming (Prime Video da más margen de tiempo, Netflix solo unas semanas) y esas batallas y tensiones hacían que la industria tradicional del cine fuese muy crítica con las plataformas de streaming (y quizás por ello también, a pesar de las múltiples nominaciones, esas películas del streaming no han logrado llevarse premios ‘gordos’ en los grandes premios de cine).

La crisis del coronavirus ha dinamitado todas estas guerras. El coronavirus cerró los cines e incluso cuando los ha permitido abrir de nuevo, en la nueva normalidad, los grandes estudios no quieren quemar sus títulos. En los primeros meses de la crisis, Hollywood recurrió, de forma puntual, al streaming, creando un cine virtual.

Lo que descubrió fue que el modelo era muy rentable y que les salía muy a cuenta. Meses después, el cambio de modelo parecía inminente, a pesar de la presión de la industria tradicional y de las grandes cadenas de cine. Los estudios apuntaban que los consumidores más jóvenes querían ese tipo de servicios: buscaban que los estudios de cine lanzasen sus estrenos también en streaming para verlos desde sus casas y cuando les apeteciese.

Y ahora el fin del modelo tradicional podría haber empezado de forma definitiva. Un acuerdo entre un gigante de Hollywood y una cadena de cines podría ser el pistoletazo de salida para este cambio. AMC, el gigante de los cines en EEUU, había salido al paso cuando los directivos de Universal empezaron a señalar, ya por abril, que los buenos resultados del alquiler en streaming les habían empujado a valorar la continuidad del modelo.

La cadena de cines ha creado también su propia plataforma de cine bajo demanda, para sacar también tajada de esta vía de comercialización, y se ha llevado un porcentaje de lo que Universal gane de plataformas como Apple TV y Amazon. El modelo se exportará a otros mercados: Universal y AMC ya han confirmado que están negociando cómo trabajar la estrategia de distribución en Europa y Oriente Próximo.

Y, sobre todo, que dos pesos pesados tomen esta decisión podría convertirse en simplemente el primer paso para un cambio más profundo en la industria.

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Por depinelb