¿Qué es lo que posee la televisión que nos ha convertido en unos idiotas? Empezar con esta pregunta tal vez desconcierte a unos cuantos, aunque la verdad sea cruel es necesaria para diferenciarse entre los “manipulables”.

Los manipulables son aquellos cuyas mentes son fácilmente influenciadas por los demás, añadiendo que la opinión del resto determina su conducta.

Desde socavar la verdad hasta limitar el libre albedrío, la televisión ha pasado a convertirse en nuestro mejor aliado y enemigo al mismo tiempo.

La sociedad tiene varios métodos para entender algo en específico, además de la capacidad para analizar y almacenar lo que a diario digiere visualmente. No es suficiente. Durante años hemos buscado distintas formas de transmitir nuestros conocimientos, nuestra comprensión y cómo seres bondadosos queremos compartirlo con los demás. Pues es así que estas transmisiones pasan a ser en forma de signos y símbolos.

Es por ello el estudio, la televisión al ser un producto inventado por el hombre, el mismo se ha encargado de manejarlo a conveniencia propia y poco a poco lo ha institucionalizado. Cabe realizar una diferenciación entre aquellos que buscan el cambio y los que lo convierten en una mina de oro. Este es el problema, los mineros se están apoderando de los espacios que generan conocimiento, innovación y aprendizaje.


¿Acaso la naturaleza de este medio de comunicación está afectando las discusiones racionales? A ciencia cierta no podemos determinarlo, pero dado que somos seres pensantes empecemos realizando pequeños cambios en los programas que consumimos. No podemos permitir que la imagen ni los discursos emitidos a través de este medio dicten la última palabra.

Según Malcolm Muggeride, periodista británico, asevera que a pesar de la capacidad que tiene la televisión para expresar y mostrar imágenes, no puede expresar ideas de manera genuina y astuta, por lo que los signos y símbolos que transmiten no pueden transmitir verdades o tal vez se tergiversa fácilmente lo que se dice para adaptarse a una determinada creencia. Este es el problema de la televisión, a pesar de sus imágenes seductoras, lo que captan las cámaras y se muestra al espectador son contenidos prefabricados que van desde la realidad a la falsedad.


Este es y será siempre el principal problema, normalizar la forma en la que los espectadores ven televisión; creyéndose que lo que ven con sus propios ojos es real y lastimosamente para algunos individuos esta es la verdad absoluta. He ahí el reto, tener la capacidad de racionalizar los distintos contenidos que nos son presentados a diario.

Con todo lo presentado anteriormente podemos llegar a la controversial pregunta: ¿La televisión educa, entretiene o informa? Cabe necesario mencionar que en Ecuador como en el resto del mundo este medio es un negocio, por ende tiene más peso el valor cuantitativo que el cualitativo. Entonces ¿es más importante el rating o generar conocimiento? Debemos tomar en cuenta ciertos aspectos, y es que tal parece que las empresas privadas se empeñan en producir contenido que poco o nada aporta al desarrollo del pensamiento. Talk shows, prensa rosa, telenovelas, son la materia prima de la guía de programación de la mayoría de canales ecuatorianos.

Los defensores de la televisión suelen argumentar que ésta ha causado un daño considerable a los pensamientos y formas de la mayoría de las culturas, que la televisión, con su falta de fuerza moral e intelectual, puede causar la pérdida de un yo disciplinado y dirigido. Whitaker (1999). Es decir que hay una pérdida de la disposición moral y tal vez ética de una persona; la imagen de sí mismo puede ser un reflejo o una imitación de un personaje que ha visto en la televisión y a esto también se lo llama pérdida de la identidad.


Para finalizar es importante recordar que la televisión como medio de comunicación ha aportado al crecimiento de la cultura, pues ha facilitado la obtención y difusión de mensajes. Tampoco se le debe todo a la televisión puesto que la cultura nace en cada individuo que conforma la sociedad, cada uno es responsable de lo que aporta al mundo. La experiencia y conocimiento que adquirimos con el pasar del tiempo es vital para discernir lo bueno de lo malo, evitando así que un medio como este nos consuma.